1
No cambies nada de cómo lo hacés habitualmente. Ni más lento, ni más prolijo — el mismo ritmo de siempre. Lo único que cambia es que le sumás atención.
2
Sostené la atención en lo sensorial — lo que ves, tocás, escuchás, olés — en vez de en el pensamiento sobre la actividad. Abajo vas a encontrar puntos concretos según lo que elijas.
3
Cuando la mente se vaya — a planificar, a juzgar, a otra cosa — no es un error. Notá adónde fue, sin pelearte con eso, y volvé a la actividad. Ese volver, repetido varias veces, es el ejercicio en sí.
Elegí primero el área, después la actividad puntual.
Lo que pasó
¿Qué notaste que normalmente no notás? *
Algo sensorial concreto — un detalle que en piloto automático se pasa por alto.
Por favor completá este campo.
¿Hacia dónde se te fue la atención, las veces que se fue? *
A planificar algo, a juzgar la actividad, a otro tema completamente distinto.
Por favor completá este campo.
Tu registro va directo a Fabián. No se guarda en este dispositivo.
Registro enviado
Fabián recibió tu entrada. Nos vemos en sesión.