1
Sentate cómodo y cerrá los ojos si podés. Elegí cuánto tiempo vas a dedicarle antes de empezar.
2
Imaginá un río corriendo frente a vos, con hojas flotando en la superficie, yendo de un lado al otro de tu campo visual.
3
Cada vez que aparezca un pensamiento, una imagen o una emoción, ponela sobre una hoja y mirá cómo la corriente se la lleva. No la empujes, no la analices — solo dejá que pase.
4
Si te enganchás con algún pensamiento y el río desaparece de tu mente — va a pasar, es normal — notalo sin juzgarte y volvé a mirar el río.
Opcional, si querés profundizar: antes de soltar cada hoja, nombrá en silencio qué es lo que estás dejando ir ("ahí va un pensamiento sobre..."). Ponerle nombre ayuda a notar que sos vos observando el pensamiento, no el pensamiento mismo.
Lo que notaste
¿Qué tipo de hojas aparecieron? *
¿Qué pensamientos o emociones subieron al río? ¿Había alguno que aparecía seguido?
Por favor completá este campo.
¿Con cuál te enganchaste? *
¿Hubo alguno que hizo que el río desapareciera? ¿Qué pasó cuando volviste?
Por favor completá este campo.
¿En qué momento de esta semana te serviría volver a esta imagen?
Un momento donde solés quedarte enganchado y perder de vista lo que estás haciendo.
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